jueves, 13 de febrero de 2020

C'est fini XL



Vamos con la entrega número cuarenta de productos terminados, que ya tocaba. Llevo algunos meses sin publicar ninguna y no porque no haya terminado nada sino porque ya sabéis lo que me pasa: se me acumulan, lo voy dejando, voy priorizando otras entradas… y luego me entran los agobios.




Así que sin más, empezamos.



Primero vamos a hablar de champú Suavit Fase 2 que vino en una Bodybox:



Como el nombre indica se trata de un “segundo champú”, es decir, lo aplicamos después de lavarnos el pelo con nuestro champú de tratamiento, es decir, se trata de un champú “finalizador”. Aporta un extra de suavidad y nutrición al cabello y un equilibrio óptimo.

Tiene una textura untuosa pero se extiende bien por el cuero cabelludo. Hace espuma, pero no demasiada (yo pensaba que iba a hacer más) y tiene un olor delicioso, claramente medicinal, que a mí me recuerda al de las antiguas farmacias, sin duda debido a la salvia.

Me encantó. Noté menos encrespamiento y el pelo más sano y fuerte. Tengo pendiente volverlo a comprar.

¿Repetiría? A la mínima oportunidad.



Otro producto capilar es la Mascarilla de Oliva de Laboratorios Valquer que, si no recuerdo mal, venía en una revista Glamour:




Es una mascarilla capilar que aporta toda la fuerza nutritiva y reestructurante de la hoja de olivo a los cabellos dañados, muy secos o deteriorados. Consigue una acción desenredante extra incluso en cabellos difíciles o muy castigados, devolviéndoles su flexibilidad y brillo natural.

A mí particularmente no me supuso nada del otro jueves. De hecho, la gasté como acondicionador, pero como mascarilla no noté ninguno de sus supuestos beneficios, sólo una ligera acción desenredante. También hay que tener en cuenta que mi pelo es muy grueso, encrespado y rebelde y necesito mucha, pero que mucha nutrición e hidratación en este tipo de productos. A mi hermana, por ejemplo, le encanta (no tiene apenas encrespamiento y su pelo es algo más fino), así que el segundo bote que tenía en recámara se lo regalé muy a gusto.

¿Repetiría? Para nada.



La mascarilla y peeling facial Éclat de Sephora fue de esas cosas que compramos pensando que son una cosa y resultan ser otra distinta aunque no me disgustó del todo:




Se trata de un combo dos en uno, ya que hace a la vez de exfoliante y mascarilla. En caso de que queramos utilizarla como exfoliante habría que aplicar una capa muy fina y así haremos un efecto de peeling exprés. Para el caso de que la empleemos como mascarilla sería necesario aplicar una capa más gruesa.

Promete afinar la textura de la piel, alisar los rasgos e iluminar el rostro, además de dejar la piel suave y cómoda tras su uso sin sensación de tirantez.




Tiene una textura muy cremosa y contundente. Está enriquecida en manteca de karité y en esferas de jojoba para que la piel se sienta más confortable tras su uso.

El resultado en mi caso era la de una piel más limpia y fresca, teniendo en cuenta que no la utilicé como peeling ya que las partículas, para mi gusto, son algo gruesas y me daba un poco de respeto para este fin. También notaba la piel más luminosa al día siguiente (la aplicaba por la noche, antes de la rutina nocturna). Obviamente no aportaba hidratación, no es el fin de esta mascarilla, pero tampoco percibía tirantez ni incomodidad.

¿Repetiría? Sí, para su precio está genial.



Otra mascarilla facial que he terminado es una muy famosa por el mundo bloggeril, youtuberil e instagrammeril: Thirstymud de Glam Glow. 




Esta mascarilla incorpora una de las más recientes y avanzadas tecnologías para aportar una hidratación extrema, profunda e instantánea con resultados a corto, medio y largo plazo, dejando la piel resplandeciente e hidratada. Se supone que puede usarla todo el mundo, es decir, es unisex, y que además es apta para todo tipo de pieles, aunque a mí me parecería “too much” para una piel grasa teniendo en cuenta INCI y efectos, pero son conjeturas mías.

Sus ingredientes, entre otros, incluyen un complejo de principios activos que contienen ácido hialurónico y ácido cítrico para aportar una hidratación profunda.   Destaco además el beta – glucano de avena para suavizar y calmar la piel y también miel y raíz de jengibre para aportar luminosidad.

Esta mascarilla puede utilizarse de modo “tradicional”, es decir, aplicando una capa fina y dejándola actuar durante un periodo de tiempo determinado para luego aclarar con agua tibia, o como mascarilla “overnight”. Yo empecé utilizándola por la noche, pero era tan pastosa y pringosa, me ponía el pelo tan perdido cuando dormía, que la terminé dándole uso como mascarilla tradicional.

Al César lo que es del César y esta mascarilla cumple lo que promete, deja la piel hidratadísima, más luminosa y como con más “cuerpo”, como rellena.

Fue un regalo y, sinceramente, a día de hoy habiendo probado otras mascarillas que me funcionan igual de bien o más, no me planteo para nada comprarla. Es carísima y los resultados que ofrece no son tan espectaculares como para justificar ese precio. Aunque pienso que es una mascarilla excelente.

¿Repetiría? No



La limpiadora DermaClear Microfoam de Dr. Jart fue uno de esos pequeños chascos que de vez en cuando nos tenemos que llevar a base de tanto probar.




Es una espuma limpiadora hipoalergénica que utiliza agua mineral hidrogenada para eliminar las impurezas con la ayuda de microburbujas.

Promete retirar la suciedad, las impurezas, los restos de maquillaje y el exceso de grasa. Al ser hipoalergénica está especialmente formulada para piel sensible. Además, promete ayudar a retener la humedad en la piel y no dejar sensación de sequedad ni de tirantez.

Deja la piel limpia sí, pero no noto esa sensación de comodidad y de hidratación que promete la marca, sino todo lo contrario: la notaba tirante y con cierta sequedad. Una sensación similar, aunque no tan acusada, a la que notaba con la limpiadora Drops of Light de The Body Shop. Me resulta extraño pues no es una limpiadora indicada para pieles grasas, pero visto el resultado que da no creo que les vaya mal a este tipo de pieles. La mía es mixta con tendencia a la deshidratación y ya os digo que no me sentía, en absoluto, la piel cómoda.

¿Repetiría? No, para nada.



La mascarilla con aceite de coco de L’Oréal Elvive es un pequeño tesoro low – cost con el que repito de vez en cuando (toma spoiler).




La peculiaridad de esta mascarilla es que puede utilizarse de diversas formas:


-         El uso habitual es aplicarla con el cabello limpio y húmedo, habiendo quitado previamente el exceso de humedad con una  toalla, y dejarla actuar unos 10 – 15 minutos. 

-          Para una cura de nutrición profunda, la marca recomienda aplicarla en el cabello seco, envolver la melena en una toalla caliente para hacer penetrar el producto y dejarla actuar durante toda la noche. A la mañana siguiente enjuagaremos el cabello y/o procedemos a lavarlo de manera habitual.

-         Otra forma de dejarla actuar de noche es repartirla por el cabello seco o húmedo, secarnos el pelo con el secador o al aire y dejarla actuar durante toda la noche. La marca nos dice que no es necesario aclarar por la mañana.

Promete una nutrición ligera pero intensa, controlar el encrespamiento y no apelmazar el cabello. ¿Lo cumple? Sí. Deja el pelo desenredado, suave, con brillo, no apelmazado y con el encrespamiento más o menos controlado.

¿Repetiría? Sí.



Dos tónicos que me encantaron en su día son de Lush: Breath of Fresh Air y Eau Rome Water:




Breath of Fresh Air es el tónico más refrescante de todos los de la marca británica. El extracto de musgo de Irlanda es rico en minerales y el absoluto de rosa tonifica y equilibra la piel. Perfecto para usarlo durante el verano para combatir el calor o en cualquier momento del año para refrescarte. El absoluto de rosa reduce el enrojecimiento mientras que el pachuli refresca y tiene un efecto astringente en la piel.




Eau Rome Water, por su parte, posee una refinada fórmula apta incluso para las pieles más sensibles. El agua de rosa calma y reduce las rojeces mientras que el agua de lavanda equilibra y suaviza la piel. Se creó con la idea de hacer un tónico que fuese efectivo pero hidratante y calmante.

Con ambos noto que la piel se queda muy equilibrada tras su uso. Esto es difícil de percibir, pero sin ir más allá, los días que me he quedado dormida sin aplicar mi rutina de noche o que he salido pitando por la mañana sin ni siquiera ponerme la hidratante, lo he notado. Piel más reactiva, más apagada, como menos nutrida. Parece una tontería el paso del tónico, pero es importantísimo en nuestra rutina facial.

Ambos, por si no ha quedado claro, jejeje, me chiflan.

¿Repetiría? Rotundamente sí.



La máscara Paradise Extatic de L’Oréal ya sabéis que es una de mis favoritas low – cost:




Es la primera máscara de L’Oréal que promete un volumen espectacular y una longitud máxima sin apelmazarlas, es decir, nos aseguran que nuestras pestañas se verán más densas y largas pero a la vez ligeras.

El goupillon no parece nada del otro jueves, de tamaño es bastante grande (aunque he utilizado máscaras con un goupillon mucho más aparatoso que éste) y tiene una forma ligeramente curvada, siendo algo más estrecho en el centro y agrandándose en los extremos. Pero muy sutil. Eso sí: es mega – suave con las pestañas, no es nada pero que nada rígido. Se desliza muy bien y facilita muchísimo la tarea al maquillar cada pestaña.

La fórmula me parece bastante buena, se trabaja muy bien y no es ni demasiado líquida ni demasiado espesa. Eso sí, una vez abierta la máscara he ido notando que se va espesando demasiado deprisa, al mes y poco de tenerla abierta la textura ya no me parecía la misma del principio de los tiempos y esto es quizás el punto más negativo que le encuentro.

No deja unos pestañones de infarto pero sí que da volumen y alarga a la vez las pestañas. No obstante, en el tema del volumen no considero que dé un volumen espectacular. Es decir, las densifica pero no en exceso, dando como resultado una pestaña marcada, bonita pero no excesiva. Quizá por eso la considero una máscara excelente para el día a día de aquellas a las que os guste ir con la pestaña bien marcada pero sin exageraciones.

¿Repetiría? Sí, me encanta pese a su “peros”.



Otro favorito, como ya sabréis si lleváis tiempo por aquí, es el Sérum Multi – Antioxidante de Freshly Cosmetics:




Se trata de un sérum que está formulado para combatir el daño oxidativo causado por la contaminación y la radiación solar, acelerando la reparación celular y retrasando el envejecimiento cutáneo.

A riesgo de ser una pesada y enrollarme demasiado, os recuerdo cuáles son sus puntos clave:

-      Previene y revierte los signos del envejecimiento cutáneo activando la enzima Superóxido Dismutasa, mejorando las defensas de las células frente al estrés oxidativo.




-      Disminuye la degradación de colágeno.




-      Disminuye la inflamación celular desencadenada por la radiación UV.




-      Bloquea los metales pesados y las partículas PM2.5 evitando que la contaminación ambiental dañe nuestros tejidos.




-      Incrementa la hidratación subcutánea mediante la acción del ácido hialurónico vegano.




-      Reduce el número y área de las manchas producidas por la radiación solar.




-      Reduce las arrugas y mejora la firmeza, elasticidad e hidratación.




-      Unifica el tono de la piel.




-      Reduce el exceso de producción sebácea.



Con su aplicación noto el tono más uniforme, la piel más tersa (lo que se traduce en que mis líneas de expresión, ligeramente quedan más difuminadas) y con mejor textura y luminosidad. Y algo que sí se nota en las épocas en las que lo utilizo es que apenas me salen granitos. Equilibra muchísimo la producción sebácea de la piel.

¿Repetiría? Infinitamente sí.



El reparador de puntas Repair Rescue de Schwarzkopf es todo un clásico en mis terminados: no sé la de botes que llevo gastados de él:




Se trata de un producto cuyo éxito reside en la alta concentración de proteolípidos, una poderosa combinación de queratina hidrolizada y un componente lipídico que regenera la capa protectora del cabello natural. La tecnología Amino Cell Rebuild, con Aminoácidos y Pantenol, actúa perfeccionando el córtex, reestructurando la estructura del cabello desde el interior, devolviéndole su fuerza y elasticidad a la vez que aporta una gran hidratación. La Tecnología Cell Perfector aporta cuidado adicional, al reparar el cabello rellenando los vacíos estructurales, devolviéndole la elasticidad, fortificándolo y proporcionando un brillo increíble a todo tipo de cabello.

No es que repare las puntas que tenemos destrozadas, que milagros a Lourdes, pero para prevenir que se abran las puntas y mantener el cabello más flexible y fuerte, me parece un producto genial.

¿Repetiría? Lo hago constantemente.



Por último tenemos el champú Kinessences de la marca Kin:




Está libre de parabenos, siliconas y sulfatos, ingredientes que evito a toda costa en los champús, especialmente las siliconas (para no saturar las raíces ni la fibra capilar) y los sulfatos (porque me resecan y porque los productos sin sulfatos ayudan a mantener el color en perfecto estado más tiempo).

Limpia el cabello con suavidad pero se nota que lo deja limpio, con esa sensación al tacto de haber eliminado todo residuo de la fibra capilar pero sin resecarlo.

Me gustó bastante y no descarto repetir en un futuro.



¿Repetiría? Puede



Y llegados a este punto, me despido sin más dilaciones porque, como en todas las entradas de este estilo, me he enrollado lo mío…



Muchas gracias, como siempre, por vuestras lecturas y comentarios,



Auxi


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