lunes, 11 de noviembre de 2019

Gel Limpiador de Manos de Merci Handy


Soy una auténtica fan de los geles antibacterianos para las manos. ¿Quién no ha llevado en el bolso el típico tarrito azul del Mercadona? Creo que todas, especialmente las que somos madres (que yo desde que lo soy me he vuelto un tanto psicótica con el tema de las manos limpias) lo llevamos o hemos llevado en más de una ocasión.


El punto negativo del desinfectante del Mercadona es el olor. Aunque se va a los segundos de aplicarlos, no es muy agradable, por lo menos para mí. Así que desde que he descubierto éstos de Merci Handy se me ha abierto el cielo y los combino con el longevo de Deliplús.


Lo mismo muchas me decís que lo mejor para desinfectar las manos es lavarlas bien con agua y jabón. Y no os voy a quitar razón pero a mí me chiflan este tipo de productos por dos razones:

1.   En mitad de la calle suele ser un poco complicado lavarse las manos, por lo que tener un gel desinfectante en el bolso no me digáis que no viene fenomenal.

2.   Si padecéis de manos secas, deshidratadas, que se agrietan a la mínima y los sabañones adolecen por doquier incluso en verano… entenderéis y sabréis que no es bueno lavarlas cada dos por tres porque el agua, lejos de ayudar con este problema lo agrava. En este sentido, los geles antibacterianos son una salvación.


Yo, además, tengo un trabajo que exige tener las manos limpias y lavarlas a menudo. Concretamente, cada hora. Y en el trabajo no hay geles desinfectantes: toca lavarlas sí o sí. Por eso en mi día a día prefiero tirar de geles si mis manos están atravesando una de sus odiosas crisis.



No os voy a descubrir la pólvora, ya que imagino que sabéis perfectamente el modo de uso de estos geles. La verdad es que desde que los he descubierto no quiero otros, aunque siempre tengo uno de Mercadona rulando por casa por si acaso, pero éstos me tienen conquistada. Os cuento por qué:
1-   Huelen MUY BIEN. Dejan el olorcito en las manos, así que la verdad es que no os los recomiendo para higienizar las manos antes de comer, al menos a mí no me gusta estar comiendo y oler todo el rato a perfume.
2-   En la fórmula contiene un derivado de vitamina E para proteger las manos y unas microperlas azules en suspensión que actúan como emolientes.
3-   Por consiguiente: no resecan nada la piel de las manos. Es más, quedan suaves.
4-   La variedad de olores que existen es bastante amplia. Hay para todos (o casi todos) los gustos.
5-   Tienen un tamaño de 30 mL, así que caben en cualquier sitio.
6-   Se absorbe ultra – rápido.
7-   No es excesivamente líquido, por lo que no se derrama con facilidad, da tiempo a extenderlo bien.



Os voy a enseñar los que tengo ahora mismo por casa aunque he probado otros aromas (de los cuales no tengo foto):



Black Vanilla


Como el nombre dice, huele a vainilla, pero esa vainilla que casi todos adoramos. Habrá a quien no le guste, por supuesto. Pero éste en concreto no empalaga nada.

Hello Sunshine


Ay ese olor a playa. A crema de playa. A chiringuitos y vacaciones y mis arenas y aguas gaditanas. El olor del monoï.

Flower Power


Es como un ramo de flores. Me encanta, partiendo de la base que a mí los aromas florales me vuelven loca.

Unicorn Edition


Una edición limitada que me da hasta pena utilizarla, y es que adoro los unicornios. Sé que hay a quien no le gustan ni le llaman la atención. Pero a mí me chiflan. ¿El perfume de éste? Afrutado y dulce. Una locura.



Tienen un precio de 2.90 € y yo los suelo coger en Sephora, normalmente aprovecho en sus ventas privadas del 20%. Aunque también los tenéis en su página web.

¿Algún/a fan más de este tipo de productos en la sala? Para saber que no estoy sola en mi locura desinfectante de las manos.

Muchas gracias por pasaros a leer y por los comentarios que me dejáis.

Auxi

1 comentario:

Tu comentario es único e irrepetible. ¡Muchas gracias!

Te recuerdo que me reservaré el derecho a eliminar cualquier comentario que incumpla lo indicado en el Aviso Legal y la Política de Privacidad, puedes leer ambos pinchando arriba a la derecha en la columna